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PRINCIPIOS DE ANATOMIA Y FISIOLOGIA.

PRINCIPIOS DE ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA

Línea de Investigación: Fundamentos técnicos de Anatomía y Fisiología.

Año de Publicación: 2025.

Resumen:

Autores:

  • Gerard J. Tortora, Bergen Community College en Paramus.
  • Bryan Derrickson, Valencia Community College.

Tipo de Trabajo: Investigación Descriptiva.

Introducción

El cuerpo humano y la homeostasis: los seres humanos poseen diversos mecanismos para mantener la homeostasis, el estado de equilibrio relativo del medio interno corporal. Las alteraciones en la homeostasis desencadenan circuitos correctivos, denominados sistemas de retroalimentación, que ayudan a restaurar las condiciones necesarias para la vida y la salud. Este fascinante recorrido por el cuerpo humano comienza con una visión global de los significados de la anatomía y la fisiología, y sigue con el análisis de la organización del cuerpo humano y las propiedades que comparte con todos los seres vivos. Más adelante, se descubrirá cómo el cuerpo regula su propio medio interno; este proceso continuo, denominado homeostasis, es un tema importante en cada estructura técnica de dicho material de este resumen. Por último, se introduce el vocabulario básico que ayudará a referirse al cuerpo con los términos utilizados por científicos y otros profesionales de la salud.

Definición de Anatomía y Fisiología

Dos ramas de la ciencia, la anatomía y la fisiología, proveen las bases necesarias para comprender las estructuras y funciones del cuerpo humano. Anatomía (ana-, de aná = a través; -tomía, de tomée = corte) es la ciencia de las estructuras corporales y las relaciones entre ellas. En un principio, se estudió a partir de la disección (dis-, de dis = separado; -sección, de sectio = corte), el acto de cortar las estructuras del cuerpo para estudiar sus relaciones. En la actualidad, hay una gran variedad de técnicas imagenológicas respectivamente.

Mientras que la anatomía se ocupa de las estructuras del cuerpo, la fisiología (fisio-, de physis = naturaleza; -logía, de logos = estudio) es la ciencia que estudia las funciones corporales, es decir, cómo funcionan las distintas partes del cuerpo. Dado que la estructura y la función están tan estrechamente relacionadas, aprenderá sobre el cuerpo humano estudiando anatomía y fisiología en forma conjunta. La estructura de una parte del cuerpo suele reflejar su función. Por ejemplo, los huesos del cráneo están articulados firmemente para formar una caja rígida que proteja al cerebro. Los huesos de los dedos poseen articulaciones más laxas para permitir una variedad de movimientos. Las paredes de los sacos alveolares de los pulmones son muy delgadas, lo que permite el rápido pasaje del oxígeno inspirado a la sangre. El revestimiento de la vejiga es mucho más grueso para evitar el escape de orina en la cavidad pélvica pero, aun así, su estructura permite una considerable distensión.

Niveles de Organización Estructural y Sistemas Corporales

Nivel químico
Este nivel muy básico se puede comparar con las letras del alfabeto y comprende los átomos, las unidades de materia más pequeñas que participan en reacciones químicas, y las moléculas, formadas por la unión de dos o más átomos. Algunos átomos, tales como carbono (C), hidrógeno (H), oxígeno (O), nitrógeno (N), fósforo (P), calcio (Ca) y azufre (S), son esenciales para el mantenimiento de la vida. Dos moléculas familiares que se encuentran en el cuerpo humano son el ácido desoxirribonucleico (DNA), el material genético que se transmite de una generación a otra, y la glucosa, conocida vulgarmente como el azúcar de la sangre. Los capítulos 2 y 25 se centran en el nivel químico de organización.

Nivel celular
Las moléculas se combinan entre sí para formar células, las unidades estructurales y funcionales básicas de un organismo, que están compuestas por sustancias químicas. Así como las palabras son los elementos más pequeños del lenguaje que tienen sentido, las células son las unidades vivientes más pequeñas del cuerpo humano. Dentro de los numerosos tipos distintos de células del organismo, se encuentran células musculares, nerviosas y epiteliales.

El nivel celular de organización es el eje central de los tejidos, que son grupos de células y materiales circundantes que trabajan en conjunto para cumplir una determinada función, de manera similar a la combinación de palabras para formar oraciones. Existen tan solo cuatro tipos básicos de tejidos en el organismo: epitelial, conectivo, muscular y nervioso. El tejido epitelial cubre las superficies corporales, reviste órganos huecos y cavidades, y forma glándulas. El tejido conectivo (también llamado conjuntivo) conecta, sostiene y protege órganos del cuerpo, a la vez que distribuye vasos sanguíneos a otros tejidos. El tejido muscular se contrae para que se muevan las partes del cuerpo y genera calor. El tejido nervioso transporta información de una parte del cuerpo a otra mediante impulsos nerviosos. Se muestra el tejido muscular liso, formado por células musculares lisas firmemente unidas entre sí.

En el nivel de órganos, se unen entre sí los distintos tipos de tejidos. En forma similar a la relación entre oraciones y párrafos, los órganos son estructuras compuestas por dos o más tipos distintos de tejidos; poseen funciones específicas y suelen tener una forma característica. Ejemplos de órganos son el estómago, la piel, los huesos, el corazón, el hígado, los pulmones y el cerebro. La cubierta externa que rodea al estómago es una capa de tejido epitelial y conectivo que reduce la fricción cuando el estómago se mueve y roza otros órganos. Por debajo, hay tres capas de tejido muscular, denominado tejido muscular liso, que se contraen para batir y mezclar los alimentos y, después, empujarlos hacia el siguiente órgano digestivo, el intestino delgado. El revestimiento más interno del estómago es una capa de tejido epitelial que produce líquido y sustancias químicas responsables de la digestión gástrica.

Nivel de aparatos y sistemas
Un aparato o sistema (muestra una analogía con el lenguaje) está formado por órganos relacionados entre sí (párrafos) con una función común. Un ejemplo de este nivel, llamado también nivel de órganos-sistemas, es el aparato digestivo, que degrada y absorbe los alimentos. Está compuesto por la boca, las glándulas salivales, la faringe (garganta), el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso, el hígado, la vesícula biliar y el páncreas. A veces, un mismo órgano forma parte de más de un sistema. Por ejemplo, el páncreas forma parte tanto del aparato digestivo como del sistema endocrino, encargado de producir hormonas.

Nivel de organismo
Un organismo, cualquier ser vivo, es equivalente a un libro en nuestra analogía. Todas las partes del cuerpo humano que funcionan en conjunto constituyen el organismo, constituyen que todos los sistemas corporales tienen influencias entre sí. A medida que se estudie con mayor detalle cada uno de los sistemas, se observará cómo funcionan en conjunto para mantener la salud, proteger de la enfermedad y permitir la reproducción de la especie humana dentro de la estructura general y particular del cuerpo humano.

Procesos Vitales Básicos del Cuerpo Humano y su Relación con la Fisiología

  1. Metabolismo: es la suma de todos los procesos químicos que se producen en el cuerpo. Una fase de este proceso es el catabolismo (de katabolée = descenso e ismo = estado), la degradación de sustancias químicas complejas en componentes más simples. La otra fase del metabolismo es el anabolismo (de anabolée = ascenso), la construcción de sustancias químicas complejas a partir de elementos más pequeños y simples. Por ejemplo, los procesos digestivos catabolizan (degradan) las proteínas de los alimentos a aminoácidos. Después, estos se utilizan para el anabolismo (síntesis) de nuevas proteínas que formarán estructuras corporales, por ejemplo músculos y huesos.
  2. Respuesta: es la capacidad del cuerpo de detectar cambios y responder ante ellos. Por ejemplo, un aumento de temperatura corporal representa un cambio en el medio interno (dentro del cuerpo), y girar la cabeza ante el sonido de la frenada de un automóvil es una respuesta ante un cambio en el medio externo (fuera del cuerpo) a fin de preparar al cuerpo para una amenaza potencial. Las distintas células del cuerpo responden de maneras características a los cambios ambientales. Las células nerviosas responden generando señales eléctricas, conocidas como impulsos nerviosos (potenciales de acción). Las células musculares responden contrayéndose, lo que genera fuerza para mover las partes del cuerpo.
  3. Movimiento: incluye los movimientos de todo el cuerpo, de órganos individuales, de células aisladas y hasta de las pequeñas estructuras subcelulares. Por ejemplo, la acción coordinada de los músculos de las piernas permite desplazar el cuerpo de un lado a otro al caminar o correr. Al ingerir una comida que contiene grasas, la vesícula se contrae y libera bilis al tubo digestivo para ayudar a digerirlas. Cuando un tejido corporal se lesiona o se infecta, ciertos glóbulos blancos pasan de la sangre al tejido dañado para ayudar a limpiar y reparar la zona afectada.
  4. Crecimiento: es el aumento en el tamaño corporal como resultado de un aumento en el tamaño de las células, el número de células o ambos. Además, un tejido puede aumentar de tamaño debido al incremento en el material intercelular. En el hueso en crecimiento, por ejemplo, los depósitos minerales se acumulan entre las células óseas, haciendo crecer al hueso en largo y en ancho.
  5. Diferenciación: es la transformación de una célula no especializada en una especializada. A estas células precursoras que se dividen y dan origen a células que luego se diferenciarán se las conoce como células madre. Como se verá más adelante en este texto, cada tipo celular posee una estructura y función específica distinta de la de su célula precursora (ancestros). Por ejemplo, los eritrocitos y varios tipos de leucocitos se originan en las mismas células precursoras no especializadas de la médula ósea roja. Asimismo, mediante la diferenciación, un solo óvulo fecundado humano (ovum) se transforma en forma sucesiva en un embrión, un feto, un bebé, un niño y, por último, en un adulto.
  6. Reproducción: se refiere a (1) la formación de células nuevas para el crecimiento, reparación o reemplazo tisular, o (2) la formación de un nuevo individuo. En los seres humanos, el primer proceso se produce en forma ininterrumpida durante toda la vida, y continúa de una generación a la siguiente a través del último proceso, la fecundación de un óvulo por un espermatozoide.

La Homeostasis

La homeostasis (homeo-, de hómoios = igual; -stasis = detención) es la condición de equilibrio (balance) del medio interno gracias a la interacción continua de los múltiples procesos de regulación corporal. La homeostasis es un proceso dinámico. El estado de equilibrio del cuerpo se puede modificar dentro de estrechos márgenes compatibles con la vida, en respuesta a condiciones cambiantes. Por ejemplo, los valores normales de glucemia son de 70 a 110 mg por cada 100 mL de sangre. Cada estructura, desde el nivel celular hasta el de aparatos y sistemas, contribuye de alguna manera a mantener el medio interno dentro de sus límites normales.

La homeostasis de los líquidos corporales
Un aspecto importante de la homeostasis es el mantenimiento del volumen y de la composición de los líquidos corporales, soluciones acuosas diluidas que contienen sustancias químicas disueltas, que se encuentran tanto dentro de las células como a su alrededor. El líquido dentro de las células se denomina líquido intracelular (intra- = dentro) y se abrevia LIC. El líquido fuera de las células del cuerpo es el líquido extracelular (extra- = fuera) y se abrevia LEC. El LEC que rellena los estrechos espacios entre las células de los tejidos se conoce como líquido intersticial (inter- = entre). A medida que avance en sus estudios, observará que el LEC varía según las distintas partes del cuerpo en que se encuentra: se denomina plasma al LEC dentro de los vasos sanguíneos; linfa, al del interior de los vasos linfáticos; líquido cefalorraquídeo al localizado dentro y alrededor del encéfalo y la médula espinal; líquido sinovial al de las articulaciones; y humor acuoso y cuerpo vítreo al LEC de los ojos.

El funcionamiento adecuado de las células del cuerpo depende de la regulación precisa de la composición del líquido intersticial que las rodea. Debido a ello, el líquido intersticial suele ser denominado medio interno. La composición del líquido intersticial se modifica a medida que las sustancias se desplazan hacia el plasma y fuera de este. Este intercambio de sustancias se produce a través de las delgadas paredes de los capilares sanguíneos, los vasos más pequeños del cuerpo. El movimiento bidireccional a través de las paredes de los capilares aporta los materiales necesarios, como glucosa, oxígeno, iones y otros, a las células de los tejidos. También elimina desechos, por ejemplo, dióxido de carbono, del líquido intersticial.

Control de la homeostasis
La homeostasis del cuerpo humano se ve continuamente alterada. Algunas de las alteraciones provienen del medio externo en forma de agresiones físicas, como el calor intenso de un día de verano o la falta de oxígeno suficiente para una carrera de 4 kilómetros. Otras alteraciones originan medio interno como la disminución de glucemia a niveles demasiado bajos al saltear el desayuno. Los desequilibrios homeostáticos también se pueden deber a situaciones de estrés psicológico en nuestro medio social, las exigencias del trabajo y de la escuela, por ejemplo.

En la mayoría de los casos, la alteración de la homeostasis es leve y transitoria, y las respuestas de las células del organismo restablecen con rapidez el equilibrio del medio interno. En cambio, en algunos casos, la alteración de la homeostasis puede ser intensa y prolongada, como en las intoxicaciones, la exposición a temperaturas extremas, las infecciones graves o la cirugía mayor. Afortunadamente, el cuerpo cuenta con muchos sistemas de regulación que, en general, permiten restablecer el equilibrio del medio interno. La mayoría de las veces, el sistema nervioso y el sistema endocrino, en conjunto o en forma independiente, implementan las medidas correctivas necesarias. El sistema nervioso regula la homeostasis enviando señales conocidas como impulsos nerviosos (potenciales de acción) a los órganos que pueden contrarrestar las desviaciones del estado de equilibrio. El sistema endocrino comprende numerosas glándulas que secretan hacia la sangre moléculas mensajeras, denominadas hormonas. Los impulsos nerviosos suelen causar cambios rápidos, mientras que las hormonas actúan con mayor lentitud. Sin embargo, ambos tipos de regulación actúan con un mismo objetivo, a menudo a través de sistemas de retroalimentación negativa.

Sistemas de retroalimentación
El cuerpo puede regular su medio interno por medio de muchos sistemas de retroalimentación. Un sistema de retroalimentación o circuito de retroalimentación es un ciclo de fenómenos en el cual el estado de una determinada condición corporal es supervisado, evaluado, modificado, vuelto a supervisar y a evaluar, y así sucesivamente. Cada variable supervisada, como la temperatura corporal, la presión arterial o el nivel de glucemia, se denomina condición controlada. Cualquier alteración que cause un cambio en una condición controlada se denomina estímulo.

  1. Un receptor es la estructura del cuerpo que detecta cambios de una condición controlada y envía información a un centro de control. Esta vía se denomina vía aferente (af- = hacia; referente = transportada), porque la información fluye hacia el centro de control. Habitualmente, la aferencia se produce en forma de impulsos nerviosos o señales químicas. Por ejemplo, ciertas terminaciones nerviosas de la piel registran la temperatura y pueden detectar cambios, por ejemplo, una disminución importante.
  2. Un centro de control del cuerpo —por ejemplo, el cerebro— establece el rango de valores dentro de los cuales se debe mantener una condición controlada (punto de regulación), evalúa las señales aferentes que recibe de los receptores y genera señales de salida cuando son necesarias. Por lo general, la señal de salida o eferencia se produce en forma de impulsos nerviosos, hormonas u otras señales químicas. Esta vía se denomina vía eferente (ef- = lejos de), porque la información se aleja del centro de control. En el ejemplo de la temperatura de la piel, el cerebro actúa como centro de control, recibe los impulsos nerviosos desde los receptores cutáneos y genera impulsos nerviosos como señal eferente.
  3. Un efector es la estructura del cuerpo que recibe las señales eferentes del centro de control y provoca una respuesta o efecto que modifica la condición controlada. Casi todos los órganos o tejidos del cuerpo pueden funcionar como efectores. Por ejemplo, cuando cae bruscamente la temperatura corporal, el cerebro (centro de control) envía impulsos nerviosos (eferentes) a los músculos esqueléticos (efectores). El resultado es que se comienza a tiritar, lo que genera calor que eleva la temperatura corporal. Un grupo de receptores y efectores en comunicación con su centro de control forman un sistema de retroalimentación que puede regular una condición controlada del medio interno del cuerpo. En un sistema de retroalimentación, la respuesta del sistema "retroalimenta" información para modificar de alguna manera la condición controlada.

Sistemas de retroalimentación negativa
Un sistema de retroalimentación negativa revierte un cambio de una condición controlada. Considérese la regulación de la presión arterial. La presión arterial (PA) es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos. Cuando el corazón late más rápido o más fuerte, la PA aumenta. Si un estímulo externo o interno provoca aumento de la presión arterial (condición controlada), se produce la siguiente secuencia de eventos. Los barorreceptores (los receptores), células nerviosas sensibles a la presión, localizados en las paredes de ciertos vasos sanguíneos, detectan la presión más alta. Envían impulsos nerviosos (aferencias) al encéfalo (centro de control), que interpreta estos impulsos y responde enviando impulsos nerviosos (eferencias) al corazón y los vasos sanguíneos (efectores). La frecuencia cardíaca disminuye y los vasos sanguíneos se dilatan (se ensanchan), lo que induce un descenso de la presión arterial (respuesta). Esta secuencia de eventos normaliza rápidamente la condición controlada, la presión arterial, y restablece la homeostasis. Obsérvese que la actividad del efector causa disminución de la PA, un resultado que invalida el estímulo original (el aumento de la PA). Por esta razón, se lo denomina sistema de retroalimentación negativa.

Sistemas de retroalimentación positiva
El sistema de retroalimentación positiva, a diferencia del sistema de retroalimentación negativa, tiende a intensificar o reforzar un cambio de una condición controlada del cuerpo. La manera en la que la respuesta afecta la condición controlada es diferente en un sistema de retroalimentación positiva que en uno de retroalimentación negativa. El centro de control envía órdenes al efector, pero esta vez el efector provoca una respuesta fisiológica que se suma a o refuerza el cambio inicial de la condición controlada. La acción del sistema de retroalimentación positiva continúa hasta que es interrumpido por algún mecanismo.

Las primeras contracciones del trabajo de parto (estímulo) empujan a parte del feto hacia el cuello uterino, la parte más baja del útero que termina en la vagina. Células nerviosas sensibles a la distensión (receptores) registran el grado de dilatación del cuello uterino (condición controlada). A medida que aumenta la dilatación, envían más impulsos nerviosos (aferencias) al encéfalo (centro de control), que a su vez libera hormona oxitocina (eferencia) a la sangre. La oxitocina aumenta la fuerza de contracción de las paredes musculares del útero (efector). Las contracciones impulsan el descenso del feto por el útero, lo que dilata todavía más el cuello uterino. El ciclo de dilatación, liberación hormonal y aumento de fuerza de las contracciones se interrumpe solo con el nacimiento del bebé. En ese momento cesa la dilatación del cuello uterino y cesa la liberación de oxitocina. Otro ejemplo de retroalimentación positiva es el que se observa cuando el cuerpo pierde grandes cantidades de sangre. En condiciones normales, el corazón bombea sangre a una presión suficiente para proveer oxígeno y nutrientes a las células y mantener la homeostasis. Ante pérdidas importantes de sangre, la presión arterial desciende en forma brusca y las células (incluidas las cardíacas) reciben menos oxígeno y funcionan con menor eficiencia. De persistir la pérdida de sangre, las células cardíacas se debilitan, disminuye la acción de bombeo del corazón, y la presión arterial continúa descendiendo. Este es un ejemplo de un sistema de retroalimentación positiva que tiene graves consecuencias y puede llevar a la muerte si no hay intervención médica. Como se verá en el Capítulo 19, la coagulación sanguínea es también un ejemplo de sistema de retroalimentación positiva.

Estos ejemplos sugieren importantes diferencias entre los sistemas de retroalimentación positiva y los de retroalimentación negativa. Dado que un sistema de retroalimentación positiva refuerza continuamente un cambio de una condición controlada, alguna señal fuera del sistema debe detenerlo. Si la acción de un sistema de retroalimentación positiva no se detiene, puede "salirse de control", e incluso provocar cambios peligrosos para la vida. Por el contrario, la acción de un sistema de retroalimentación negativa se enlentece y, después, se detiene cuando se normaliza la condición controlada. Por lo general, los sistemas de retroalimentación positiva refuerzan condiciones que no aparecen muy a menudo, mientras que los sistemas de retroalimentación negativa regulan condiciones del cuerpo que se mantienen relativamente estables por períodos prolongados.

Desequilibrios homeostáticos
Se ha definido la homeostasis como una condición en la que el medio interno del organismo permanece relativamente estable. La capacidad del cuerpo para mantener la homeostasis le confiere su enorme poder de curación y notable resistencia al maltrato. Los procesos fisiológicos responsables de mantener la homeostasis también son, en gran medida, responsables de la buena salud. En la mayoría de las personas, la buena salud de por vida no es algo que sucede sin esfuerzo. Los numerosos factores de este equilibrio denominado salud son los siguientes: el medio y su propio comportamiento, su conformación genética, el aire que respira, los alimentos que consume e, incluso, sus pensamientos. La manera de vivir puede favorecer o interferir de manera negativa con la capacidad del cuerpo de mantener la homeostasis y recuperarse de los factores de estrés inevitables hallados en el curso de la vida.

Numerosas enfermedades son el resultado de años de malos hábitos de salud que interfieren con el impulso natural del organismo de mantener la homeostasis. Un ejemplo evidente son las enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Fumar tabaco expone al tejido pulmonar sensible a innumerables agentes químicos que provocan cáncer y dañan la capacidad de autorreparación del pulmón. Dado que enfermedades como el enfisema y el cáncer de pulmón son difíciles de tratar y muy rara vez se curan, es más conveniente dejar de fumar —o no comenzar nunca— que esperar que un médico pueda "arreglarlo" una vez que se le diagnostica una enfermedad pulmonar. Llevar un modo de vida que colabore con los procesos homeostáticos, en lugar de oponerse a ellos, ayuda a optimizar el potencial personal de salud y bienestar óptimos. En tanto todas las condiciones controladas del cuerpo se mantengan dentro de límites estrechos, las células funcionarán eficientemente, se mantendrá la homeostasis, y el cuerpo se conservará saludable. En cambio, si uno o más de los componentes del cuerpo pierden su capacidad de contribuir a la homeostasis, se puede alterar el equilibrio normal entre todos los procesos corporales.

Si el desequilibrio homeostático es moderado, puede sobrevenir un trastorno o una enfermedad; si es grave, puede provocar la muerte. Un trastorno es cualquier anormalidad de la estructura o la función. Enfermedad es un término más específico que designa una afección caracterizada por una serie reconocible de signos y síntomas. Una enfermedad local afecta una parte o una región limitada del cuerpo (p. ej., infección sinusal); una enfermedad sistémica afecta todo el cuerpo o varias partes de este (p. ej., gripe). Las enfermedades causan alteraciones características de las estructuras y funciones del cuerpo. Una persona que padece una enfermedad puede presentar síntomas, cambios subjetivos de las funciones corporales que no son evidentes para el observador. El dolor de cabeza, las náuseas y la ansiedad son ejemplos de síntomas. Los cambios objetivos que un médico puede observar y medir se denominan signos. Los signos de una enfermedad pueden ser anatómicos, como tumefacción o erupción, o fisiológicos, como fiebre, aumento de la presión arterial o parálisis. La ciencia que estudia por qué, cuándo y dónde aparecen las enfermedades, y cómo se transmiten entre individuos se denomina epidemiología (epi- = sobre; demi- = población). La farmacología (de phármakon = droga) es la ciencia que se ocupa de los efectos y usos de los fármacos en el tratamiento de las enfermedades.

Terminología anatómica básica
Los científicos y los profesionales de la salud utilizan un lenguaje común de términos especiales para referirse a las estructuras y funciones del cuerpo. El lenguaje anatómico que emplean tiene significados precisos que les permite comunicarse en forma clara y precisa. Por ejemplo, ¿es correcto decir "la muñeca está por encima de los dedos"? Esto podría ser correcto si los miembros superiores (descritos más adelante) se hallaran colgando a ambos lados del cuerpo. Pero si las manos se encuentran por encima de la cabeza, los dedos estarían arriba de las muñecas. Para evitar esta clase de confusiones, los anatomistas desarrollaron una posición anatómica convencional y usan vocabulario especial para relacionar las partes del cuerpo entre sí.

Posiciones corporales
Las descripciones de cualquier región o parte del cuerpo humano asumen que este se encuentra en una posición convencional de referencia denominada posición anatómica. En esta posición, el sujeto se halla de pie frente al observador, con la cabeza y los ojos mirando hacia delante. Los pies están apoyados en el piso y dirigidos hacia delante, y los miembros superiores a los costados del cuerpo con las palmas hacia el frente. En la posición anatómica, el cuerpo está vertical. Existen dos términos para describir el cuerpo acostado. Si el cuerpo se halla boca abajo, se halla en decúbito prono o ventral. Si el cuerpo está boca arriba, está en decúbito supino o dorsal.

Nombres de las regiones
El cuerpo humano se divide en varias regiones principales que se pueden identificar externamente. La cabeza está formada por el cráneo y la cara. El cráneo contiene y protege el encéfalo; la cara es la parte frontal de la cabeza que incluye ojos, nariz, boca, frente, pómulos y mentón. El cuello sostiene la cabeza y la une al tronco. El tronco está formado por el tórax, el abdomen y la pelvis. Cada miembro superior está unido al tronco y está formado por el hombro, la axila, el brazo (la parte del miembro que se extiende desde el hombro hasta el codo), el antebrazo (porción del miembro que se extiende desde el codo hasta la muñeca), la muñeca y la mano. Cada miembro inferior está unido también al tronco y está formado por la nalga, el muslo (porción del miembro desde la nalga hasta la rodilla), la pierna (porción del miembro desde la rodilla hasta el tobillo), el tobillo y el pie. La ingle es una zona situada en la superficie frontal del cuerpo, delimitada por un pliegue a cada lado, donde el tronco se une a los muslos. Aparece primero el término anatómico en forma de adjetivo para cada parte, seguido entre paréntesis del nombre coloquial correspondiente. Por ejemplo, si recibe una inyección antitetánica en la región glútea, es una inyección en la nalga. Como el término anatómico de una parte del cuerpo suele derivar de una palabra en griego o en latín, puede diferir del nombre coloquial asignado a la misma parte o región. Se aprenderá más sobre las raíces de las palabras griegas o latinas de los términos anatómicos y fisiológicos a medida que se avanza en la lectura descrita.

Términos direccionales
Para localizar las distintas estructuras del cuerpo, los anatomistas utilizan términos direccionales específicos, palabras que describen la mayoría de los términos direccionales utilizados para describir el cuerpo humano se puede agrupar en pares de significados opuestos. Por ejemplo, superior significa hacia la parte más elevada del cuerpo, e inferior significa hacia la parte más baja del cuerpo. Es importante comprender que los términos direccionales tienen significados relativos; solo tienen sentido cuando se utilizan para describir la posición de una estructura respecto de otra. Por ejemplo, la rodilla es superior al tobillo, aunque ambos están localizados en la mitad inferior del cuerpo. Analice los términos direccionales de abajo y el ejemplo de cómo se utiliza cada uno.

Un plano sagital (de sagitta- = flecha) es un plano vertical que divide el cuerpo o un órgano en lados derecho e izquierdo. Más específicamente, cuando este plano pasa por la línea media del cuerpo o de un órgano y lo divide en dos mitades iguales, derecha e izquierda, se lo denomina plano mediosagital o plano mediano. La línea media es una línea vertical imaginaria que divide el cuerpo en lados izquierdo y derecho iguales. Si el plano sagital no atraviesa la línea media, sino que divide el cuerpo o un órgano en lados derecho e izquierdo desiguales, se lo denomina plano parasagital (para-, de pará = al lado de). Un plano frontal o coronal (coronal = de forma circular o de corona) divide el cuerpo u órgano en partes anterior (frontal) y posterior (dorsal). Un plano transversal divide el cuerpo o un órgano en una parte superior (la de arriba) y otra inferior (la de abajo). También se lo denomina plano horizontal. Los planos sagital, frontal y transversal están todos en ángulo recto entre sí. En cambio, un plano oblicuo atraviesa el cuerpo o el órgano en un ángulo oblicuo (cualquier ángulo distinto de uno de 90 grados).

Planos que atraviesan el cuerpo humano. Los planos frontal, transversal, sagital y oblicuo dividen el cuerpo de maneras específicas. Plano parasagital, vinculado al plano transversal vista anterior plano frontal plano mediosagital (a través de la línea media) Plano oblicuo ¿Qué plano divide el corazón en partes anterior y posterior? Cuando se estudia una región corporal, a menudo se la visualiza en cortes. Un corte es una sección del cuerpo o de uno de sus órganos a lo largo de uno de los planos recién descritos. Es importante conocer el plano de corte para poder entender la relación anatómica de una parte con la otra, se describe cómo tres cortes diferentes del encéfalo —transversal, frontal y mediosagital— muestran distintas vistas del órgano.

Cavidades corporales
Las cavidades corporales son espacios dentro del cuerpo que protegen, separan y sostienen órganos internos. Huesos, músculos, ligamentos y otras estructuras separan las distintas cavidades corporales entre sí. Aquí se describirán varias cavidades del cuerpo. Los huesos del cráneo forman un espacio hueco de la cabeza denominada cavidad craneal, que contiene el encéfalo. Los huesos de la columna vertebral (espina dorsal) forman el conducto vertebral (conducto espinal), que contiene la médula espinal. La cavidad craneal y el conducto vertebral se continúan uno con otro. El encéfalo y la médula espinal están rodeados de tres capas de tejido protector denominadas las meninges, y un líquido de absorción de impactos.

Las principales cavidades corporales del tronco son las cavidades torácica y abdominopélvica. La cavidad torácica (relativa al tórax) está formada por las costillas, los músculos del tórax, el esternón y el segmento torácico de la columna vertebral. Dentro de la cavidad torácica se encuentra la cavidad pericárdica (peri-, de peri = alrededor; cárdica, de kardia = corazón), un espacio lleno de líquido que rodea al corazón, y dos espacios ocupados por líquido denominados cavidades pleurales (de pleurá = costilla o flanco), cada una de las cuales rodea un pulmón. La parte central de la cavidad torácica se denomina mediastino (media, de medium- = medio; -stino, de stinum = separación). Se encuentra entre los pulmones y se extiende desde el esternón hasta la columna vertebral y desde la primera costilla hasta el diafragma. El mediastino contiene todos los órganos torácicos excepto los pulmones. Entre las estructuras mediastínicas se encuentran el corazón, el esófago, la tráquea, el timo y los grandes vasos sanguíneos, que llegan al corazón y salen de él.

El diafragma (dia-, de dia = a través de; -fragma, de phrágma = tabique) es un músculo con forma de cúpula que separa la cavidad torácica de la abdominopélvica. La cavidad abdominopélvica (véase Figura 1.9) se extiende desde el diafragma hasta la ingle y está rodeada por la pared muscular abdominal y los huesos y músculos de la pelvis. Como su nombre sugiere, la cavidad abdominopélvica está dividida en dos partes, pese a que no hay ninguna pared que las separe. La parte superior, la cavidad abdominal (abdomen = vientre), contiene el estómago. No obstante, el hígado, la parte de la vesícula biliar, el intestino delgado y la mayor parte del intestino grueso. La parte inferior, la cavidad pélvica (de pelvis = vasija, lebrilla), contiene la vejiga, partes del intestino grueso y los órganos del sistema reproductor. Los órganos que se encuentran dentro de las cavidades torácica y abdominopélvica se denominan vísceras.

Membranas de las cavidades torácica y abdominal
Una membrana es un tejido delgado, maleable, que cubre, reviste, separa o conecta estructuras. Un ejemplo es una membrana de doble capa, deslizante, denominada membrana serosa, que recubre las vísceras dentro de las cavidades torácica y abdominal y también tapiza las paredes del tórax y del abdomen. Las partes de una membrana serosa son las siguientes: 1) la hoja parietal, un epitelio delgado que reviste las paredes de las cavidades, y 2) la hoja visceral, un epitelio delgado que recubre y se adhiere a las vísceras contenidas en estas. Entre ambas hojas hay un pequeño volumen de líquido lubricante (líquido seroso), que reduce la fricción entre las dos hojas, lo que permite que las vísceras se deslicen un poco durante los movimientos, por ejemplo durante la insuflación y exuflación pulmonar durante la respiración.

Regiones y cuadrantes abdominopélvicos
Para describir con mayor facilidad la localización de los numerosos órganos abdominales y pélvicos, los anatomistas y los médicos utilizan dos métodos para dividir la cavidad abdominopélvica en zonas más pequeñas. El primer método consiste en trazar dos líneas horizontales y dos verticales, alineadas como en un tablero de tres en raya (tatetí), que dividen la cavidad en nueve regiones abdominopélvicas. La línea horizontal superior, la línea subcostal (sub = bajo; costal = costilla), se traza inmediatamente por debajo de la parrilla costal, a través de la porción inferior del estómago; la línea horizontal inferior, la línea transtubercular, se traza justo por debajo de la parte superior de los huesos de la cadera. Se trazan dos líneas verticales, las líneas medioclaviculares derecha e izquierda, a través del punto medio de cada clavícula, inmediatamente mediales a los pezones. Estas cuatro líneas dividen a la cavidad abdominopélvica en una región central de mayor tamaño y dos regiones, derecha e izquierda, más pequeñas. Mientras que el método de las nueve regiones es más utilizado para estudios anatómicos, la división en cuadrantes es más utilizada por los médicos para describir la localización de un dolor abdominopélvico, un tumor u otra anormalidad.

Los nombres de estas nueve regiones son hipocondrio derecho, epigastrio, hipocondrio izquierdo, flanco derecho, región umbilical, flanco izquierdo, fosa ilíaca derecha, hipogastrio y fosa ilíaca izquierda. El segundo método es más sencillo y divide la cavidad abdominopélvica en cuadrantes (cuad- = un cuarto). Este método consiste en trazar una línea mediosagital (la línea mediana) y una línea transversal (la línea transumbilical) a través del ombligo. Los nombres de los cuadrantes abdominopélvicos son cuadrante superior derecho (CSD), cuadrante superior izquierdo (CSI), cuadrante inferior derecho (CID) y cuadrante inferior izquierdo (CII).

La relevancia de la imagenología médica hace referencia a técnicas y procedimientos usados para crear imágenes del cuerpo humano. Diversos tipos de imagenología médica permiten visualizar estructuras del interior del cuerpo y son cada vez más útiles para el diagnóstico preciso de un amplio espectro de trastornos anatómicos y fisiológicos. El origen de todas las técnicas de diagnóstico por imágenes es la radiografía convencional (rayos X), que se utiliza en la medicina desde fines de los años cuarenta. Las tecnologías imagenológicas más modernas no solo contribuyen al diagnóstico de enfermedades, sino también a mejorar el conocimiento de la anatomía y la fisiología normales.

Conclusiones
La anatomía y la fisiología humana son disciplinas inseparables que constituyen el pilar fundamental para comprender el funcionamiento del cuerpo humano. Mientras que la anatomía se enfoca en la estructura y la forma de las partes del cuerpo, la fisiología estudia cómo interactúan estas partes para mantener la vida, por ello describiremos las premisas de cierre para esta temática básica.

A continuación, se presentan las principales conclusiones de sus fundamentos básicos:

  1. Interconexión absoluta entre forma y función: la estructura de un órgano o tejido determina directamente la tarea que puede realizar. Por ejemplo, las paredes delgadas de los alvéolos pulmonares (anatomía) están diseñadas específicamente para permitir el paso rápido de gases (fisiología). La función no puede entenderse sin la forma, y la forma no tiene sentido sin su función.
  2. La homeostasis como meta suprema: el cuerpo humano opera bajo un principio de equilibrio dinámico constante llamado homeostasis. Todos los sistemas (nervioso, endocrino, cardiovascular, etc.) trabajan de manera coordinada a través de mecanismos de retroalimentación para mantener estables las condiciones internas (como la temperatura, el pH y la presión arterial) frente a los cambios del entorno. La pérdida de este equilibrio conduce a la enfermedad o a la muerte.
  3. Organización jerárquica y complejidad: el organismo se rige por un orden estructural que va desde lo más simple hasta lo más complejo: Nivel Químico → Celular → Tisular (Tejidos) → Orgánico → Sistemático → Organismo Integral. Ninguna parte funciona de forma aislada; el fallo en el nivel celular puede desencadenar el colapso de un sistema completo.
  4. Integración de sistemas: aunque para su estudio la anatomía divide al cuerpo en sistemas independientes (como el digestivo, respiratorio o excretor), en la práctica el cuerpo opera como una unidad integrada. El sistema nervioso y el sistema endocrino actúan como los grandes comunicadores y coordinadores de esta red, enviando señales eléctricas y químicas para que el resto de los órganos actúen al unísono.
  5. Base indispensable para la práctica médica y de la salud: el conocimiento profundo de los fundamentos anatómicos y fisiológicos normales es el único punto de partida válido para identificar la patología (lo anormal). Es la herramienta diagnóstica y terapéutica primaria para médicos, enfermeros, fisioterapeutas y cualquier profesional de la salud.

Referencias bibliográficas:
PRINCIPIOS DE ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA. Año de Publicación: 2025. AUTORES: Gerard J. Tortora, Bergen Community College en Paramus. Bryan Derrickson, Valencia Community College.

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